TU CUERPO CREA EL MASAJE


El masaje supone una caricia intensa, metódica y prolongada con una calidad de toque cálida y emotiva. Para mí es un ritual sencillo y natural que conlleva una ciencia y un arte: adherirse a la naturaleza de cada cuerpo mediante movimientos envolventes, redondos, respetuosos, moldeados y determinados por la forma psicofísica que singulariza a cada quien. Puede aplicarse de modo sutil o profundo, según se desee, pero siempre se debe palpar y masajear con la misma atención que se prodiga a una criatura. El que aplico no es un masaje erótico, ni sensitivo, ni similares. Es más bien una experiencia para cada persona consigo misma. Una forma de autoconocimiento.

Beneficios

• Alivio del insomnio
• Tratamiento eficaz de dolores de espalda, cuello, hombros, cabeza y piernas
• Desbloqueo de contracturas
• Inducción de una mejor circulación sanguínea
• Movilización y descarga de toxinas
• Liberación del stress y tensiones
• Recuperación de la conciencia corporal y la sensibilidad propioceptiva
• Pacificación del organismo y el pensamiento
• Gusto y confort dentro del propio cuerpo
• Descanso y paz

Mereces una sesión así


Un masaje auspicia consciencia, atención, claridad corporal y mental. De acuerdo con su profundidad, la psique y el organismo que lo experimentan, meditan. Se conocen. He elaborado sesiones que integran lo que a mí mismo me gustaría recibir cuando voy a ser masajeado: la duración ideal de una sesión completa, coste asequible, entrega inspirada en la meditación y una combinación de estilos según la necesidad de cada persona. Es una ceremonia natural de técnicas mixtas que toma como base principios del masaje californiano: fluidez, contacto y vivencia de la globalidad del cuerpo. Cada elemento importa: la música, la acción corporal del terapeuta (suerte de danza en oleaje), los aceites vegetales empleados, la luz y el trabajo exhaustivo, atento y envolvente sobre la musculatura y la respiración del receptor. Para terminar ofrezco un ligero masaje facial con pequeñas varillas de bambú, lleno de sensaciones de sosiego.

Californiano


La imagen que muchos asocian con la experiencia del masaje californiano es el oleaje de un mar calmo, su condición líquida, fluida y continua, su sonoridad musical, así como su belleza y totalidad. Fue creado en Esalen (costa oeste de Estados Unidos), en un centro experimental humanista donde coincidían personalidades de la psicoterapia, la intelectualidad, la contracultura y la espiritualidad de los años 60 del siglo pasado. Surgió como una derivación integradora de ciertos patrones del masaje sueco, la terapia gestalt, disciplinas orientales y las nuevas libertades ensayadas intensamente en esos días y asumidas en cada cuerpo.

Muscular intensivo


Este es uno de los masajes predilectos de deportistas, artistas marciales y profesionales del cuerpo. Sin embargo, puede aplicarse en personas de menor o nulo entrenamiento. Integra una serie de maniobras sistematizadas, destinadas a actuar sobre el tejido conjuntivo o conectivo (fascia) y la masa muscular. Es quizá una de las técnicas más efectivas y rápidas en la liberación del cuerpo humano y en la recuperación de su funcionamiento normal. Favorece la actividad natural y la alineación del sistema músculo esquelético, optimiza la circulación sanguínea y favorece su labor de suministro de nutrientes al cerebro y al resto del sistema nervioso, amplía la capacidad respiratoria, mejora la digestión y las funciones reproductoras. Es también empleado, según la formación e interés de quien lo aplique, como herramienta psicoterapéutica por su efecto activador de la memoria emocional del organismo.

¿Con bambú?

Vi el anuncio de un taller de "bambúterapia" en el instituto donde estudiaba técnicas corporales y me burlé. La creí otra distracción snob. Pero el precio era económico y asistí por curiosidad. Me topé con una excelente sorpresa y debí acallar las sospechas previas. De esa experiencia extraje una de las herramientas características de mi trabajo: el masaje facial con pequeñas varillas o cañas de bambú. Una extraña delicia. No sé porqué, pero este humilde elemento, tan simple en su uso, ofrece una relajación diferente, muy delicada y sedante.

Una deidad en tus zapatos


Innúmeros hinduistas sienten una singular devoción por los pies del dios Vishnú, tan perfumados, sanos, hermosos, tan soles brillantes de inmortalidad, que de ellos –dicen– surge el río Ganges. Son venerados a la sombra de una metáfora de botánica sagrada: como lotos. En la representación iconográfica de las plantas de estos pies celestiales se suelen plasmar todos los elementos del cosmos. Mientras, entre las imágenes indias de otra religión, aparecen en el pie de Buddha los distintos símbolos de su cuerpo. Estas impresiones visuales sirven como finalidad, modelo o ideal para prácticas terapéuticas que métodos y ciencias ancestrales –verbigracia, la ayurvédica– centran en ellos.Tal dice la reflexología: en el pie está todo nuestro cuerpo reflejado (así, como en el de un buda brilla toda su corpórea budeidad). Tratarlo, curarlo, sanar estas dos inquietas raíces nómadas, vertebradas, con dedos, significa también sanarnos íntegramente. Agradecidos, hábiles e íntimos, trabajadores, benditos y humildes, los pies pasan a ser quizá los grandes olvidados del hombre occidental, a pesar de que no callan su descontento.
Pese a su alivio eficaz mediante muchas terapias existentes, hay una displicencia injusta y extendida hacia estos dinámicos miembros del arraigo, la postura erguida y el desplazamiento. Vale rendir en ellos, en los propios, algún tipo de devoción divina, saludarlos con benevolencia, genuflexión y las palmas de las manos agradecidamente juntas para después saludarnos del mismo modo entre nosotros: “Que sean tus pies los pies de tu deidad”.

Lomi Lomi del Pacífico


Hay distintas tradiciones de toques sanadores desarrollados por la pluralidad de culturas diseminadas por el estrellado y disperso sistema insular del Pacífico. Estas herencias de trabajo físico para la salud o el mero placer corporal derivan de una identidad consustanciada con la naturaleza y profundamente devota de sus complejidades y mecanismos, llevados por ellos a representaciones simples y poderosas. Entre ellas están el taurumi o masaje polinesio (esa celebratoria unción de tacto, manipulaciones y óleos con la que incluso son recibidos a la vida los bebés) y el lomi lomi nui o lomi lomi, conocido como masaje hawaiano. El lomi lomi es una forma de oración en movimiento, de coreografía amorosa al servicio de un organismo al que se liberará mediante antebrazos y manos. La conciencia del masajista está puesta en un espíritu supremo que desborda el instante terapéutico y le insufla su gracia. De movimientos largos, suavemente deslizados, sin ruptura de continuidad, el lomi lomi transcurre impregnado en crudos aceites naturales e inspirado en una música especial. Este masaje devuelve a terapeuta y paciente a una condición silvestre y bendecida.

Reikidoka


Entre las llamadas herramientas o prácticas sutiles, el reiki es una de las más naturales, libres, seguras y placenteras que se conozcan. Consiste en la canalización de energía, en una sesión de una hora aproximadamente, en la que a través de las manos de un reikidoka o ejecutor de esta técnica, se busca el equilibrio del sistema energético de la persona atendida. Percibo al reiki como una experiencia de meditación en la que mientras menos intervenga el reikidoka, mejores serán su efectos. No sólo beneficia al receptor y armoniza sus chakras, sino que lo protege energéticamente e impide la confusión de sus energías personales con las de quien lo aplica.